Mindfulness. ¿Qué es y cómo puede beneficiarnos?

Para responder a esta pregunta recordamos cuál es el funcionamiento de nuestra mente, tal y como han demostrado las investigaciones de la medicina y la neuropsicología, para después entender qué nos aporta Mindfulness

Tal y como dice Beatriz Rodriguez Vega, psiquiatra del Hospital Universitario de la Paz, nuestra mente es un sistema de memoria y predicción. Es que es capaz de ir memorizando los peligros, las experiencias negativas, aquello que nos es dañino,  y eso nos permite a su vez predecirlos, y anticiparnos a ellos, dando respuestas rápidas. Esto nos ha sido beneficioso como especie, ya que nos permitió sobrevivir en un entorno hostil, pero hoy en día nos puede traer problemas, porque esa tendencia a la negatividad puede hacer de filtro y llevarnos responder a nivel emocional y conductual de una forma poco adaptativa y perjudicial para nosotros. 

“Nuestro cerebro es como un velcro para las experiencias negativas y teflón para las positivas” (Rick Hanson,  neuropsicólogo).

Por eso, nuestra tendencia es a fluctuar entre el pasado y el futuro. Echamos la vista atrás, recordando experiencias, anhelando quizás una determinada etapa o todo lo contrario, deseando que las cosas hubieran sido de forma diferente a como fueron o haber actuado de forma distinta… y eso nos lleva a la tristeza, la desesperanza, la culpabilización  e incluso a la depresión…

Y cuando no, tendemos al futuro, anticipando situaciones que no han ocurrido todavía, poniéndonos en muchos casos en lo peor y en otros, soñando con los “cuando”… “cuando tenga esto o lo otro seré feliz, podré descansar, me centraré en mi vida personal…” lo que nos lleva a la incertidumbre, a la angustia o la ansiedad…

Y en todo este viaje hacia el pasado y hacia el futuro, nos perdemos lo único verdaderamente real, el presente. El aquí y ahora desde el que podemos actuar y el que verdaderamente podemos vivir.

Pero lo bueno de nuestro cerebro es que también tiene una característica que nos abre una puerta a hacer las cosas de forma diferente: la plasticidad neuronal. Podemos entrenar a nuestro cerebro para salir del piloto automático y romper esos patrones de respuesta, aprendiendo a relacionarnos con nuestro entorno de una forma diferente y respondiendo a él de formas distintas a como lo habíamos hecho hasta ahora. Y esto es lo que nos permite Mindfulness.

Partimos de que Midfulness es una capacidad básica, todos la tenemos, en mayor o menor medida, y por lo tanto la podemos entrenar.

Una de las definiciones más conocidas es la de Jon Kabath – Zinn, fundador de la clínica para Reducción de estrés y precursor de los programas basados en Mindfulness “Prestar atención de una manera especial,  intencionadamente, en el momento presente, sin juzgar”

De aquí extraemos los dos componentes principales de Mindfulness. El primero de ellos, la ATENCIÓN. Mindfulness entrena  nuestra atención para devolver a nuestra mente al presente de forma intencional. Nos ayuda a ser conscientes de nuestro aquí y ahora, punto de partida para poder vivirlo,  a experimentarlo con plenitud, gracias a su segundo componente: las ACTITUDES que ayuda a desarrollar. Y estas actitudes son, entre otras la presencia, el no juicio, la curiosidad, la aceptación, la compasión… De ellas iremos hablando en publicaciones futuras

Y termino usando la frase con la que titulo mis talleres y que creo que capta su esencia: Mindfulness. Vivir el presente con plenitud